Nunca pensé que esto acabaría así. Ni siquiera pensé que esto acabaria, apostaba más por nuestros encuentros fortuitos. Pero no. Te has dejado llevar por las maravillas de las palabras fáciles, las que entran por tus oidos cuando tu mente las pide, pero no tu corazón. Te ha gustado más el aquí y porque sí, que el allá y cuando quieras. Para mi, eso no funciona así. Lo nuestro era grandioso, era fugaz, creativo e imparable. Eran de esos momentos en los que nunca imaginarás donde vas a acabar, y siempre se superan las expectativas. Y vaya momentos.

Las miradas nos lo decían todo, y los gestos nos lo explicaban, sobraban las palabras. Te creía natural, real, valiosa. Y sé que lo eres. Pero te has ido con las palabras bonitas, cuando las necesitas, y así todo pasa, todo se olvida. Tu no eres así, tu vales más que todo eso, pero yo ya no estaré ahi para decirtelo. Cada elección que haces en esta vida te repercutirá en actos y en personas, y en ésta decisión, soy yo tu repercusión. Y me da pena.

Me da pena no cruzar y verte. No reir y escuchar tu risa. No actuar cuando nos apetezca y no cuando toque. Se que te veré. Se que tendré que hablar contigo, y se que lo notarás, pero esto es una despedida por mi parte. Aunque hace mucho tiempo que ya dije adiós a mi amiga.

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