Y eso que me pasa cuando tus labios me gritan atención. Cuando tus ojos me encuentran y me guiñan cómplices al pasar. Que yo quiero volteretas contigo. Bendita sensación aquella que me hiciste sentir cuando paseaste entre mis brazos. Que yo quiero gritar contigo.

Que mis manos se enfadan por no tener cerca tus lunares. Que mis pies se han perdido buscando lazos con tus piernas. Que ya no se despertar, si no escucho la vibración de tu voz. Y es que he empezado la guerra con mis emociones, que ya no quiero treguas con mis pensamientos, que yo quiero luchar por los mordiscos perfumados, por los paseos entre tu espalda. Que ya no me conformo con mis aventuras, que yo quiero escalar tu cuerpo.

[..]

Y no se donde estaré mañana.

[..]

Que me vuelvo loca sólo con mirarte.

No se si serás mi compañero. Pero yo quiero que seas tú, conmigo. Yo quiero jugar a no pensar, decidir no actuar y dejar que los segundos pasen. Que sean otros los que decidan, que nosotros ya no somos más responsables. Que yo no quiero perder ni un minuto más sin tus caricias. Que dejo el reloj tranquilo, que suene el despertador si toca, y que caiga la arena, hasta el siguiente andén, a saber lo que nos espera.

cuerda floja

Ya no van a caer más las gotas de la duda, ya no voy a dejar que se me apriete el pensamiento hasta exprimirme el alma. Ya no. Ya no quiero más. Que ahora ya voy a dejarte ir, y poco a poco te susurraré las mil y unas noches que pasé a tu lado sin sentirte, las tantas tardes que te esperé, sentada en mi rincón de pensar, para que vinieras a rescatarme. La cantidad de madrugadas que conocí el vacío a causa de tu indiferencia inintencionada, y jodo, como dolía. Pero ya no. Ya no quiero más.

[..]

Y es que yo quiero apostarme la luna, para que me des las estrellas, me susurres su nombre y me quede contigo. Aquí, agachaditos, para que no nos pille el sol.

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