Hoy hace frío y me he acordado de ti. Para que mentirte, no eran las ganas de abrazarte, eran las fechas, que me recordaban a ti. Como un soplo de aire frío que empaña mis ojos, recordando que por dentro, hace más calor que allá fuera. Esta tarde era una de estas veces que extrañas durante todo el año, y que llega así, de repente. Hoy me has erizado la piel, como hacias de costumbre. “Qué extraño y a la vez.. qué bonito” te has atrevido a decirme, como si no supiera lo que nos pasa, como si no creyera en estas cosas que tu y yo tanto hemos hablado.

Me provocas eso, que pocos sienten, y muchos no quieren que les llegue. Haces que mi mundo se pare, esperando tu respuesta, a ver qué te atreves a decirme hoy. Él no tiene que preguntar por mi, porque nadie podrá responderle lo guapa y feliz que ando, él no, él prefiere verlo y sentirlo en sus propias carnes. Él quiere que esté ahí, con mi corazón en la mano, una vez más, para volver a afirmarle que qué maravilloso eso que nos pasa, cuando decidimos contactar. Y es que por mucho tiempo que pase, yo sé que tú estás ahí, lejos, pero conmigo.

Nos prometimos un café, y pusimos el lugar, pero no nos atrevimos a poner la fecha, para no joder el destino, ese que dicen que te trae los momentos que deseas, si asi, lo pide tu corazón. Simple, directo y conciso, para qué más, tu ya me tienes ganada desde que esos frostries y malacatones decidieron conocerme. Que no hay Bob Marley sin los bailes enlazados. Que no puedo mentirte, que no, que lo intento, que intento decirte que todo va bien con él, que deberías de luchar más por mí, que yo paraba mi mundo si de ti se tratara. Y no te enteras.

Eres demasiado listo, eres demasiado inteligente para venirte por aqui. Aun no te toca, y lo sabes, y.. lo sé. Pero tienes la maldita mania de quedarte en mi cabeza por dias, con unas simples palabras. Tienes el horrible coraje de no callarte ni una, y decirme lo bonita que me veo, con ese acento que se te ha pegado ahora. Tienes esa espléndida ventaja, de ponerme nerviosa a tu antojo. Y tienes esa bendita sonrisa, que si por mi fuera, la patentaria.

Y es que eres de esos, que no pasan sólo una vez, que pasan, se quedan para un tiempo suficiente el cual te descolocan, y luego se van a vivir su vida, con el derecho de volver a la tuya cuando lo crean conveniente. Y es que tienes la puta suerte de que te lo permita. Que me remueves mares enteros por dentro, que mis ojos se abren más que nunca y no hay otra cosa más interesante que hacer que observar los tres puntitos dando saltos a la espera de que te dignes a contestarme.

Simple, directo y conciso. Para que más. Si hasta de aqui un par de meses no volveras a pasear por la avenida principal de mi mente, destrozando todas aquellas pequeñas ilusiones con otras flores, y derramando tu sudor, para que a mis neuronas, nunca se les olvide como sentías. Para qué más, si los abrazos contigo son a largo plazo, mientras que las neuronas rebeldes se activan a corto, desmontándome el día, así, como quien no quiere la cosa.

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