Nunca pretendí conocerte, ni si quiera te imaginé. Para que mentirnos, nunca nos esperamos conocer a alguien que nos va a cambiar la vida, aunque sólo sea apretando el botón que se nos había quedado enganchado, aquella vez que olvidaste hacerme feliz. [..]

Eres tan simple, que no te imaginas las birguerías que eres posible de hacer con tan sólo quererlo. Eres tan terco, que no le has dado aún la oportunidad a tu mente de descubrir aquello que tantas veces te ha pedido. Eres, corrijo, eras, tan tradicional, que la vida te parecía aburrida, como a todos. Y quizá haya tenido que conocerte, para que te dieras cuenta de lo genial que eres cuando te permites ser tú. Eras tan inocente cuando te conocí, que casi perdías de vista tu coherencia cuando decidí mostrarte mis locuras. Y esque en el fondo, tú sabías que debías escucharme. Incluso me atrevería a decir, que estabas hasta con el embalaje puesto, hasta con la etiqueta, de esas que te destinan a morir de pie, por que para que sentarse, ” a ver si se me pasa la vida por delante, y no me entero”. Que no veías la genialidad de tu barba, ahí metida, con miedo a que te descubrieran.

Y es que se te hacía todo tan pesado, todo tan amargo y complicado, que te olvidabas de mirar pa’dentro y sentir. Cuántos sentimientos habrás reprimido por estar atado con cuerdas de papel. Pero es que nunca te has puesto a observarlas, y ver, que incluso con el mínimo esfuerzo, se podían romper. Pero tú seguías con tus cuerdas, y yo.. y yo queriéndotelas arrancar. A mordiscos si fuera necesario.

Pero nadie dijo que tú eras tonto. Nadie dijo que tú no escucharas tu corazón, sólo que, quizás, no era el momento de dar el paso. Y es que la vida, como te dije, marcha con ayudas y subvenciones emocionales que nadie pide, por pura ignorancia. Que la vida es divertida, y sobre todo fácil, te dije. Y quisiste escucharme. Bendita tarde en la que me miraste. [..]

Me diste vida. Me diste años de puro amor. Me reflejé en tus pupilas, y vaya qué sorpresa. Qué bella alma aquella que se alberga dentro de ti, ¡ y que por años has olvidado!

Quiero contarte, pequeño ruiseñor, que la vida es chula. Quiero decirte, alegria de criatura, que tienes un don enorme, y aún no te has dado cuenta. Quiero que sepas, pequeño dinosaurio, que te llamo así, porque eres grande, fuerte, valiente, hábil e inteligente como los dinosaurios, y tan pequeño a la vez, porque acabas de aterrizar en la vida, acabas de nacer permitiéndote abrir los ojos y ver todo lo que antes, te había traído problemas. Te digo, que no dejes nunca tu sonrisa aparte, porque como muy bien dicen, no sabes a quién puedes alegrar el dia sonriendo, y en este caso, me permito decir, con todo el placer que la vida me otorga, que me declaro fan absoluta de tu sonrisa, y que a mi, no me alegraste los dias, me alegraste el alma, y eso,querido amigo, es para toda la vida.

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