El otro día me preguntaron cómo estaba.. y suspiré. Apreté fuerte mis dientes, cerré los ojos en la milésima de segundo anterior a responder y decidí contestar un simple bien. Para que más, no creo que comprendas cómo me siento si te digo que voy recogiendo las ramitas que van cayendo de los árboles ya  viejos, esas ramitas secas, para poder hacer una hoguera lo más pronto posible, porque hace frío, hace mucho frío allá fuera. No creo que quieras escuchar que me pinto mi mejor sonrisa todas las mañanas antes de que salga el sol, para que nadie me pille. Ni que sigo vistiéndome de mi mejor emoción, aunque mi piel rabie. Supongo que no querrás saber tampoco, que riego con ironía ciertas palabras para que no te duelan, al menos tanto.

Me pesan las piernas de tanto andar por las calles de la tolerancia. La serenidad ya me agota, y la empatía me pregunta si me sigo acordando de ella. Y esque me duele la espalda de tanto agacharme a por los pétalos de la margarita que un día me dió la respuesta de irme, pero esque siempre hay pétalos, y es que nunca se acaban.

Nunca te conté, que la batalla que más cuesta es contra la tristeza, aquella que te destroza a cañonazos cualquier intención mínima de que tu boca dibuje la querida curva de la felicidad. Pero a mi los cojones nunca se me agotan. A mi ya te me puedes poner a llover, que yo me disfrazaré de lo que más te cueste ver, y te bailaré tu canción favorita, para que te retuerzas por dentro y no tengas más opciones que mirarme. y ahí, si que estás jodido.

[..]

Hoy llueves como el tiempo. Hoy no te salvan ni mis tonterías. Hoy has decidido que te gane, y por consecuente, pierdas la batalla, otra vez – “Y es que esto me suele pasar”. – Pues bien. Que te siga pasando. Pero cada vez que elijas ésta opción de mierda, cada vez que elijas enfadarte con el mundo, una velita se apagará. Y es que no te das cuenta que estas velitas son las que mueven el mundo. Que tu desprendes energia con sólo parpadear. Que tus pestañas valen el doble cuando pides un deseo, porque la purpurina que viaja por tus venas arde de alegría, pero tú hoy, decides cargártela.

Pues bien. Hoy te voy a contar un secreto. A mi siempre me han venido a pares los motivos por los que llorar. A mi me siguen tirando flechas diariamente intentando dar en la diana para que me calle de una puta vez, porque molesto a los tristes. A mi me joden muchísimas cosas de las que no tengo el control, y me joden otras muchas de las que desgraciadamente si que lo tengo, pero hoy por hoy, no puedo (quiero) controlarlas. A mi me grita todos los dias, la voz ésta que me dice que no, que no estoy bien, que estoy triste, y que ésta situación es una mierda. ¿Pero sabes qué? Que yo decido escupir éstas tonterias que me quieren arrebatar mi sonrisa. Que yo soy la sola y única responsable de ponerme mis mejores galas, y salir a bailar ahí fuera donde duele. Que soy yo la que cuando llueva, pisaré los charcos para que la diversión me salpique. Que soy yo la que me dibujaré el paraíso en casa, y aunque esté oscuro, haré la hoguera con las ramitas que antes recogí. Que todos tenemos motivos para estar tristes, pero esque yo no me quiero perder ni una dosis de tu sonrisa. Que yo quiero que te des cuenta de que la vida mola, de que nunca una razón será lo suficientemente fuerte como para darte la excusa de dejar caer una lágrima.

Tio, que cada segundo de tu dia vale la pena, y no te enteras.

Ya se que vives en el mundo de lo normal, pero coge mi mano, un momento, y ven que te enseñe a caminar por la lava sin quemarte, ven que te muestre mi truco para que las rosas no pinchen y puedas saborear su olor. Ven que te abrace, y sientas el calor de la vida, lo calentita que es, cuando decides ser feliz. No vuelvas atrás, ya decidiste dar el salto, pues que no te acojone lo desconocido, porque al fin y al cabo, lo que no conoces será lo que te aporte eso que tanto anhelas.

..Y no te enteras.

“A song for you” – Amy Winehouse

 

 

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