Hoy tengo sueño. Pero no del que los párpados deciden cerrarse sin permiso. Hoy tengo sueño de vida. Los dias se me hacen largos, las horas me pesan, y yo ya no hago nada para hacerlas más ligeras. Dos madalenas, un trago de cafeína, cuatro polvos y un color, el negro. Lista para el combate. Así se me pasan las semanas. Y hoy, más que nunca, tengo sueño.

Quizá podría hacer un chasquido en los dedos y pedir un trago de whisky, del que me despierta. Quizá podría abrir la boca, para que os enfrentéis al miedo y me preguntéis cómo me siento. Quizá podría coger mi casa en dos maletas, otra vez, y buscar otra aventura, porque ésta partida ya me la he pasado, y me cansa. O quizá simplemente, podría decirte basta.

Cambiarían muchas cosas, y yo, volviendo al quizá, ya no tendría sueño.

Subida a un vagón, vivo, mirando a través del cristal, la gente que espera verme, para sonreir. No cambio el color, para no asustar al vecino, el que acostumbra verme calladita, ahí, en el sofá. Te sonrío, porque sé que te gusta. Pero mis labios están fríos, y mi corazón ya lo empaqueté hace tiempo, le dije que nos ibamos de viaje, otra vez, pero aún no le he dado noticias. Y se frustra. Porque le prometí mi atención.

Tengo sueño, y además, me estoy helando. Pero no del frío que te hace tiritar. Sino del frío que te hace temblar de seriedad. Y es que se me agotan los cartuchos de la risa, se me escapan las escusas para empezar con pie el derecho, y mis ganas de seguir se han ido a por tabaco.

[..]

Doble dosis de cafeína por si la primera falla. Color negro, sin variar, cuatro polvos y un pin, para que no se te olvide que es navidad, y la gente suele ser feliz.

Matt Simons – ” Catch & Release”.

 

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