Y ahora es cuando me doy cuenta de lo difícil que he sido para ti. […]

Yo que me dormía con tu pequeña bolita, acariciándola cuando me susurraba que era hora de dormir. Yo que saltaba de tu cama a la mía aún cuando ya no era el momento de hacerlo. Yo que ansiaba que llegara el momento de poner el mantel amarillo y imaginar. Imaginar a ser creadoras de un mundo en el que hemos tenido que vivir, y a veces, se nos ha llegado a comer. Yo que inventaba la necesidad de tu aprobación, de tu control, para que así, vieras lo ágil que me había hecho. Yo quería que me escucharas.

Me quemé, le mordí, me caí, una y tres veces, lo tiré, lo rompí, lo robé y le grité. Pero venias a mi. Y qué sensación cuando me mirabas.

Adoraba el cocodrilo, y tus historias raras, esas que me hacían perder la cabeza, no por desconfianza, sino porque yo volaba contigo todas las noches, pero tú no me veías. Problemas con él, problemas con el otro, falta de entendimiento aqui, falta de control allá. Descontrol en mi cabeza, falta de tí en mi. Falta de ti, en mi. […]

Qué dia aquel en el que me dejaste con un avión de papel, con tus letras con aire de partir. Y ahora qué. Me perdí. Me dejé. Me olvidé de mi y me enfadé. Te queria conmigo, pero me pudo la rabia. Y vaya por dios, no supe controlarlo.

Años hemos necesitado para vernos, para sentirnos. Veranos y primaveras con frío, porque faltabas. Faltabas a mi lado, y yo, no te encontraba. Creo que ni te busqué, tenia la habitación demasiado desastrada como para empezar a buscarte. Si hasta yo me perdí entre los papeles, aquellos que algún dia me darian la libertad. Y yo buscaba culpables. Y la cagué.

La cagué como todos lo hacemos cuando somos ignorantes de aquello que más importa, y seguimos el camino que podemos, sin parar a pensar. Yo me dejé seguir. Ni pensé. No podia pensar. Pero tu nunca te has cansado de mi. Tu cambiaste tu vida por mi. Tu hiciste algo que hasta el momento yo no habia podido valorar, porque si te soy sincera, aun no me habia podido valorar como una pequeña personita, que vuela, y si vuelo es por ti. Que siempre tenias fuerzas para buscar, estudiar y encontrar. Que tu siempre querias más, y no les escuchabas cuando hablaban de mi. Que tu querias comprenderme, que tu querias llegar a mi aun cuando yo, ausente, me alejaba con escusas.

Que tu cumples tu promesa desde el primer momento en que me sentiste. Que tu nunca me has dejado de lado, y si te apartaste, fue porque siempre has estado por delante, por que yo olvidé que tu también vivias. Que tu también respirabas. ¡Qué grata sorpresa cuando te vi! Cuando te sentí.

[..]

Sabes, yo te elegí. Yo te elegí así de complicada. Yo te elegí con esas idas y venidas, con tus aires naturales y tu voz cercana. Yo te elegí con tus manos ardientes y tus teclas de salud. Yo te elegí difícil. Yo te elegí aun sabiendo lo que ibamos a pasar las dos juntas. Y sabes que, te volvería a elegir. Volveria a tropezarme de la misma manera. Porque contigo los errores son menos complicados, porque contigo los problemas son más útiles. Por que siempre te has mantenido ahí, al otro lado de la puerta, y no hacía falta ni que tocara para que me abrieras. Que te mereces mi sonrisa permanente por la paciencia que elegiste tener conmigo. Por que mamá, por ti, mi vida es chula. Y no sabes lo agradecida que estoy por eso.

 

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