No recuerdo en qué momento dejé de permitirte la entrada. No consigo recordar en qué momento dejaste de tener el derecho al uso de mis besos. Ya me olvidé qué dia cerré la puerta de tus manos. Pero de un dia para otro ya no estas, y ya duele menos. Siento no poder hacerte sonreír como antes, pero es que me declaré perdedora con orgullo de tu batalla contra el olvido, y ya no soy más la responsable de tus boberías. Yo quise cogerte de la mano y caminar, y poco a poco soltártela para que doliera menos. Incluso quise quedarme a observar tu amor incondicional por mis gemidos ante locuras inesperadas. Pero decidí ser yo, y me escuché.

[…]

Lo bonito de la vida es vivir experiencias distintas cada vez, para poder ponernos al límite y saber como reaccionaríamos. La vida es una prueba constante de emociones incontraladas que te preguntan reiteradamente y con una media sonrisa: ¿ y ahora qué, te atreves a vivir? Me gusta el descontrol, me gusta nadar por lo desconocido y respirar la incertidumbre de situaciones que no sabemos donde nos van a llevar. Y aprendo, y sigo aprendiendo. Pero nunca me olvido de disfrutar.

Y hoy disfruto de ti.

gg

Se terminó mi esperanza. Te confieso que todos los días desde aquella tarde, me preguntaba si tu reaccionarías de una manera en la que llegaría a preguntarme si había hecho bien. Y seguia esperando. Y seguía equivocándome. Pero desperté.Y asi funciona ésto. Ya no duele como antes. Ya no intento buscar tu sonrisa de estabilidad, ni tus manos calientes cuando allá fuera hace frío. Y puedo parecer fría cuando te digo que ya lo acepté, pero lo más bonito de todo es que nunca dejé de sentir, sino que cambié mis sentimientos de lugar, para dejar paso a otros que me hicieran sonreir más.

Ya no espero encontrarte cuando vuelvo, me costará no verte cuando llegue, pero elegí venir y no sentir más, no de ésa manera.

[…]

“Te espero detrás de las escaleras, a las 23:30 como siempre, no llegues tarde, o tendré que robarte un beso de los miles que no te atreves a darme.”

 

 

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