A veces me pregunto si mi nivel de adrenalina depende del tono de tus palabras o de la manera en la que hoy has decidido abrazarme. A menudo me entran los nervios, antes de cualquier modo de excitación, por pensar que no estará a la altura de mis exigencias. Pero mis exigencias emocionales se limitan al poder de tus palabras en mis oídos, al manejo de tus manos cuando de tacto, estoy necesitada, y al sonido de tus pestañeos cuando me miras, y consigues bloquearme.

Hace tiempo que sabia que tendría que trabajar en ello. Pero nunca imaginé que llegaría a paralizarme de tal manera, que huiria con mis técnicas más eficaces, aquellas que no me permiten reflexionar, por protección. Y otra vez tú. Pensé que se habia terminado el cajón de las alteraciones en mis venas, que la estabilidad porfin se habia instalado en mis pulmones, y que ya no, ya no podrías dolerme. Pero otra vez tú. Otra vez yo, y mis cosas. 

[…]

El vaivén de mis sonrisas me dice que empezamos de nuevo, billete de ida, dos maletas, cuatro libros, y las ganas activadas. Pero ésta vez es diferente. Ésta vez no pasaré por las mismas callejuelas que solía pasear, dónde me tropezaba contigo, querida tristeza y tu amiga fiel, la soledad. Ésta vez no es un proceso lento, digno de analizar. Por que ésta vez estás tú.

Jamás imaginé que me llegaría tan pronto, eso de imaginar tu perfil ideal de vida, con carta blanca para tu creatividad, sin peros, sin prejuicios, sin luchas ni barbaries. Jamás pensé que oye, confiarian en mi de ésa manera.

Es lo que tiene. No puedo evitar que ése sentimiento de bloqueo me inunde cuando no puedo contarte por qué llegué tarde hoy. Que yo me vuelvo a perder entre los pasillos del que me alimenta, que no sé si la lluvia moja aquí, o no. Que me miráis, y no llego a averiguar si lo hacéis por mis aires de extrajera o por mis coloridas zapatillas, que aquí, no se llevan. Que paseo para conocerte, que me pierdo para descubrirte, y te escucho para aprender. Subo y bajo sin saber las normas de educación, y te digo si, porque no entendí lo que me preguntaste. Seguramente me reiré más de lo previsto, ya que se me olvidó escribir en mi libreta de advertencias, las instrucciones de comportamiento. Probablemente sienta verguenza, más de una vez, y que quieres que te diga, con una sonrisa intentaré mostrarte que aquí estoy, recién caída del vecino del norte, sin el embalaje puesto y sin seguro de vida que me proteja de cualquier carta mal echada.

attente

Mi adrenalina se activa cuando me equivoco, cuando subo y tendría que bajar, cuando espero tanto que pierdo el tren, cuando una tormenta inesperada impide mis ganas de trabajar, cuando tú y tú me miráis, y yo sonrío, porque bueno, al fin y al cabo invadí vuestro espacio vital, y qué truenos sabía yo, ¡si me olvidé el manual de instrucciones en mi anterior campo de juego! No os pido mucho. Sólo os pido naturalidad, de lo demás ya me encargaré yo. No os preocupéis si un dia no me encontráis, posiblemente esté recogiendo una flor que vi por primera vez, y me tomé el tiempo de conocerla. No os alarméis si no llego, por que llegaré. Y no me preocupo. Ya no me preocupo, porque ésta vez es diferente. Ya no me altero, por que ésta vez tú decidiste acompañarme. Y qué mejor regalo para mi, que poder compartir odiseas con el más aventurero que jamás un reino haya conocido. Bienvenido a mi historia, pequeño ruiseñor.

 

Main photography: Via Joseph Bellows | All images courtesy of the gallery and respective owners. 

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