No te lo he dicho, pero no te echo de menos.

***

Ando despacio, para qué correr, si cómo cada dia la única que me espera es ella, la rubia, con burbujitas y alegría que darme, o eso dice. Y ella no se cansa de esperarme, ella no se va. Pero ella no eres tú. Ando sin querer, incluso hago consciencia de mi respiración intentando evitar cualquier pensamiento que me haga acordarme de lo lejos que estás de mis manos.

[…]

Dímelo, dime cómo te sientes cuando arde ahí dentro. Dime cómo haces para dejar de lado ésa voz que te atormenta y no te deja respirar. Cuéntame como consigues enfriar ese fuego, que quema tan adentro que moja mis pupilas nublando cualquier pensamiento claro y real. Sabes, es una lucha interna que empieza sin permiso y no conozco el final. Ni si quiera me avisan si ya se fueron o aun siguen ahí, ocupas de mi sistema nervioso. Sólo sé que mi mirada fija el mismo objeto cada 3 minutos intentando encender la esperanza de una solución fácil. Pero no ocurrirá. No funcionan así las cosas. Y por eso me enfado. Y por eso hay batalla. No tengo ningún derecho a darle motivos a mi sangre para que corra sin control. No tengo derecho a permitir que mis neuronas entren en descanso y que no produzcan incluso cuando el que da las oódenes se ahoga con tanto calor. 

Francesca Woodman

Que no. 

Que no vas a ganar esta batalla porque no tienes razón. Por que no vas a conseguir romperlo. Por que ésta vez no vales. ésta vez no te daré la energía que te alimenta para que te vayas comiendo trocito a trocito mi autoestima y te hagas la reina de mis pedazos de corazón. Ésta vez no pasarás de la puerta. Aunque tenga que joderme el día entero. Aunque no produzca lo establecido. Aunque te de igual. Ésta vez no la ganas, te lo digo yo.

***

Lo peor de todo es que estás ahí, sentado. Esperando que cese ésta lucha infantil de egos. A que termine con mis tonterías y mis problemas. 

Lo mejor de todo es que estás ahí, sentado. Esperando a que consiga el control de mis emociones, para luego, cuando lo haya conseguido, puedas decirme que estas aquí, que no te has movido, y que no pasa nada

Fotografía: Cultura inquieta y Francesca Woodman.

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