Huele a navidad y tengo calor. Stress release dice la playlist, pero tal chute emocional y melancólico no creo que haga el efecto querido, y pedido.

Nunca te he dado las gracias.

Y hoy se mostró en mi panel, lúcida pero clara, la imagen de ti. Lejos. Aún más lejos. Y entonces se me estremecieron las orejas al no scuchar tus quejas. Se quebraron mis manos por no sentirte aun que de vez en cuando y bajo la dictadura del tiempo. 

De repente me acordé que te quería, y que nunca me atreví a decírtelo.  No de la manera que mereces y debo aprender. A veces me pregunto por qué veniste a mi vida. O mejor dicho, porqué llegué yo a la tuya. Siempre hay una razón por la que cualquier individuo se planta en tu camino, aunque sea para fastidiarte.  Aunque sea para recordarte lo mucho que tiene y lo tantísimo que te falta. Para recordártelo cada festivo sin ningún tipo de remordimiento ya que en su mundo, sentimientos complicados no abundan. 

No me puedo arrepentir de nada, poco he hecho comparado a lo que teníamos que hacer.  Pero hice tantísimo de lo que no me gusta hacer,que creo que nunca te has parado a pensar si era yo la que movía ficha o tu por aburrimiento. Yo te creo, y vale si, lo digo con voz quebrada y delicada para que no se me tome mucho enserio, no vaya a ser que esto se escriba en el testamento. Pero te creo con pena y desilusión,  con un “me gustaría” y con un “que pena que..”. Y eso no mola. 

Y me dirías y ¿porque no aprovechas? 


Por que lo intento, y seguramente y por mucho que me cueste nunca me cansaré de intentarlo porque eres tú. Por que somos tan diferentes viniendo del mismo planeta que a veces me pregunto “.. qué coño?” y luego te veo a ti y a tus abrazos.  Y luego te encuentro a ti y a tus preguntas desinteresadas que muestran lo que te preocupas por mi. Y es que luego me acuerdo que tú amas diferente. Que amar diferente no es no amar, es amar pero de una manera que no reconozco. Es amar con distancia verbal pero con calor intangible. Son fiestas y sorpresas de las que nunca te hubieras imaginado. Es él y su querer. Es él y su mundo en el que probablemente te haya juzgado por ser negro y él blanco. Pero es él y su manera de querer. Y hay que quererlo así, no porque esté escrito ni porque toque, sino porque se lo merece. 
A veces nos quejamos de lo que queremos y ya tenemos pero no de la manera deseada. 


Pues preguntate porqué es así y qué debes aprender de ello. De todo en la vida se aprende y más de personas con amor que aunque diferente, es incondicional. 

Anuncios