Casi que diría que lo que más jode los findes cuando estás lejos son las amigas. Los findes y los no tan findes. El escríbeme cuando llegues a casa, y el tia no sabes lo que me ha pasado. Que te escuchan hasta lo que ya conocen. Las amigas son hachas de guerra combatientes de los tumores de tristeza que te atrapan los findes lluviosos. Porque ellas se quejan pero nunca cesan. Sonrisas a diestro y siniestro cuando están cerca y las noches en vela se vuelven mucho más habituales.

No me jodas, pero duele no tenerlas cuando pica. Son los viernes tarde, cuando tu cabeza te recuerda ésta lejanía y tu curiosa y firme decisión empieza a tambalearse justo en frente de tus ojos sin ninguna piedad, salpicandote culpabilidad de porqué te fuiste. Siempre dicen que las amistades son la familia que eliges, y yo sé que elegí bien pero creo que se me olvidó completar el último módulo de precauciones por cambio de país. Che palle como dicen por aquí, qué mierda que nos os pueda abrazar cuando os necesito.

Las cervezas sin vuelta y los cigarrillos mal apagados o demasiado consumidos. Los problemas con café con leche y las tertulias ambientadas con medicina prohibida. Que los bajones ya no son más una excusa para poderos ver, y que nuestras conversaciones en persona se limitan al precio de los billetes. Que me duele no poder escaparme con ojos vendados con solo vuestra mano de guía.

Vamos creciendo y cada una elige dónde sentar su culete a sabiendas de lo que ello comporta. Ya somos mayorcitas para saber hacia dónde vamos y tener el coraje de tener nuestro corazón por guía. Que aunque mis lágrimas no puedan ser secadas por vuestras manos y que mi rimmel lo tenga que utilizar yo sola, yo sigo aquí.

Que aunque irse de compras y llorar viendo titanic ya no sea tan divertido, y que las botellas de vino me duren una semana, yo se que seguís ahí.

Que vuestras sonrisas aunque por video son mi vitamina C obviando que el norte me priva de ella. Que sois el bastón cuando pesan las rodillas, y el cojín cuando duele de tanto caer. Que seamos felices, aún no estemos juntas. Que riamos, aunque una pantalla nos separe. Que me queráis, aun cuando nos reducimos a palabras y que sigáis regalandome el mundo cada vez que el auxilio se escriba por nuestro canal de alarma.

“Quédate con las que paren el mundo por ti.”

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