A veces se me olvida lo mucho que me quieres. A veces se me pasa que lo nuestro es de verdad y que no es uno más. Que éste es de los que te deja la boca abierta bastante rato y ni te das cuenta.

A veces se me olvida que ya estás aquí.

Cuánto te pedí y lo bien que me has escuchado. Cuánto te aclamé y lo bien que me has venido.

[…]

A veces pedimos sin querer tener, muchas de las veces no estamos preparados para ello. Somos egoístas y queremos, sin preguntarnos si de verdad necesitamos, o que coño, si de verdad merecemos. Nos pueden las ansias de tener, de poseer, de controlar. Nos puede la presión de la sociedad y la imagen pedida por cada segundo de conversación con ellas.

No tendremos hasta que no aprendamos a respirar.  No querremos hasta que no tengamos la necesidad y sepamos identificarla. Vive sin ello y aprende a verle. Búscalo y piérdete en la búsqueda.  Conoce, prueba, corre. Busca, tira, aguanta. Pero nunca abandones.

No es que no te escuche, es que pides mal. No es que no esté ahí,  es que no es tu momento.

No es que no quiera, esque tú no lo sientes, y no va a alimentar tu incoherencia.

Ten paciencia, respira y sonríe.  Sobre todo sonríe.

Deja de esperar y quiérete. Pa’ que mentirte; no vendrá mientras no lo hagas. Tendrás marionetas, tendrás pruebas, lecciones y exámenes que pasar. Tendrás emociones nuevas que descubrir y otras que archivar. Pero siempre será para bien.

Agóbiate si lo necesitas. El regalo más bonito que puedes hacerte es el de experimentar todas las emociones que hay y por haber, y sentirlas, vivirlas, acariciarlas desde dentro y arder con ellas. Si hace falta, muere con ellas. Por que cuando mueras, nacerás, pero nacerás conociendo el sabor de la muerte, y saber cómo duele, evita volver a doler.

 

Fotografía: Hengki Koentjoro

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