Amistad. Empezando por la misma sílaba que la palabra Amor, nos va recordando que no está tan lejos de ese sentimiento. Es más, no diría que es diferente, tal vez lo podríamos clasificar cómo un dialecto del Amor,  donde existen otras reglas pero donde rigen las mismas bases. Bases que te permiten utilizar los para siempre, los te quiero, y los siempre estaré a tu lado.  Bases donde están los pilares de un amor verdadero, regido por las reglas de ese mismo dialecto, llamado amistad en este caso.
Pero luego hay otros matices, que por suerte, no entran en las reglas principales de este dialecto. Estas son por ejemplo los famosos decretos que te hacen juzgar antes de probar, los que abren la puerta al miedo y les da caramelos al autoconvencimiento y autoengaño. Estos maravillosos decretos pueden ser como el “todo lo bueno se acaba” o  “lo bueno dura poco”. Que suerte que contigo, éstos decretos no funcionen. Qué suerte que contigo, no haya cabida para ningun decreto limitante.

Cada uno tiene su definición de amistad, y seguramente cada uno la defina según sus experiencias, describiendo sin querer una de sus amistades. No creo que haya una definición homogénea para todos, una definición, así tal cual, que te haga decidir quién o no merece la palabra “amigo”. Pero sí creo que haya ciertas situaciones en las que sabes que si ésa persona está ahí, sí lo merece. Por que es muy fácil llamar amistad a cualquier conversación tocada de alcohol que te haga reír a las 5 de la mañana, o a cualquier respuesta instantánea detrás del teléfono cuando se necesita aprobación. Pero quien de verdad tiene amistad, verdadera amistad con alguien, sabe que éso es sólo el principio. Amistad es algo más, que coño, amistad es mucho más. La amistad se gana, aunque saliendo espontánea, con actos y con situaciones, no con palabras. La amistad se riega, y se riega cuando más duele. Se riega cuando las diferencias os han sorprendido. Se riega cuando la distancia os entorpece. Se riega cuando tarda en llegar. Se riega cuando se duda. Por que en ésos momentos, es cuando ves realmente todo lo que conlleva tener una amistad.

Suelo decir que sólo existe un tipo de amistad, aunque luego lleve variantes. Pero la amistad es verdadera. No hay amistades falsas, no son amistades. No hay amistades a medias, ni por acabar, ni en stand by. Amiga se es o no se es.

Yo si creo en las amistades duraderas, aún cuando no son las convencionales, o las “normales”. Aún cuando el contacto es lejano, aún cuando las noticias tardan más en llegar. Aún cuando echarse de menos es más habitual que estar hasta el pirri de tu amiga. Yo creo en las amistades duraderas, sin final. Yo creo en los para siempre y en los te quiero. Yo creo en nosotras. 

Sé que ahí estarás, cada vez que encuentre un hueco para volar. Sé que pararás por mi y eso te lo agradeceré siempre.

Por ti. Por nosotras. Por los IN-.

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